El Karerhof se erige no como un objeto impuesto, sino como una entidad que emerge sutilmente del paisaje. Su ubicación privilegiada en Welschnofen, en el corazón de los Dolomitas entre extensos prados y densos bosques de coníferas, con las emblemáticas cordilleras de Latemar y Rosengarten como telón de fondo perpetuo, define la esencia misma del proyecto.

Arquitectura que emerge del terreno
La ampliación se hunde, se pliega y se adapta al terreno con una precisión casi geológica. En lugar de alterar la morfología del lugar, la arquitectura sigue las curvas de nivel, utilizando cubiertas verdes o transitable que permite que el edificio desaparezca visualmente desde ciertas perspectivas, confundiéndose con el prado. Esta estrategia minimiza el impacto visual y preserva la continuidad del paisaje.

Arquitectura que emerge del terreno
La ampliación se hunde, se pliega y se adapta al terreno con una precisión casi geológica. En lugar de alterar la morfología del lugar, la arquitectura sigue las curvas de nivel, utilizando cubiertas verdes o transitable que permite que el edificio desaparezca visualmente desde ciertas perspectivas, confundiéndose con el prado. Esta estrategia minimiza el impacto visual y preserva la continuidad del paisaje.

Materialidad esencial en armonía con el paisaje
La calidad arquitectónica del Karerhof radica en la honestidad de su estructura y materiales. Su diseño se caracteriza por líneas puras y volúmenes nítidos que aportan serenidad, empleando una paleta material restringida y local. Incorpora madera que se patina gris con el tiempo, hormigón visto que ancla el edificio al terreno, posibles detalles metálicos en tonos cálidos y amplios ventanales que difuminan los límites entre interior y exterior, integrando la construcción en el paisaje de los Dolomitas.

Experiencia Tangible de la Naturaleza
Finalmente, el proyecto logra su objetivo más elevado: hacer la naturaleza tangible. No se ve solo, se habita. Se camina sobre una cubierta de pradera, se toca la rugosidad de la madera en una pared, se descansa junto a un enorme ventanal que parece disolverse hacia el exterior. Cada detalle constructivo, desde el umbral de una puerta hasta el diseño de un banco, está pensado para mediar y enriquecer la conexión sensorial con el entorno único de Welschnofen.
Fuente: www.archilovers.com