Ubicada a aproximadamente 12 metros bajo una vivienda en la zona poniente de la Ciudad de México, Photocatalytic Cave MM es un proyecto diseñado por el estudio AMEZCUA que reinterpreta una cavidad natural como un espacio arquitectónico habitable. Estas cuevas surgieron décadas atrás debido a la extracción de arena utilizada en la construcción, y el proyecto aprovecha una de ellas para crear un entorno único que combina diseño contemporáneo, tecnología y experiencia espacial. Más que un simple espacio recreativo, la intervención también fue concebida como un lugar destinado a generar experiencias para clientes del desarrollo inmobiliario MM.
Arquitectura subterránea adaptada a la geología del sitio
Para convertir la cavidad en un espacio seguro y funcional, el proyecto incluyó diversas intervenciones estructurales que respetan la naturaleza del terreno. Se instalaron dinteles metálicos apoyados en columnas, similares a los utilizados en minas de carbón, con el objetivo de reforzar la estabilidad del lugar. Además, se tallaron las bóvedas de la cueva para aumentar la altura interior, redistribuir las cargas estructurales y dirigir correctamente los escurrimientos naturales del agua. Estas decisiones permitieron preservar la esencia geológica del sitio mientras se garantizaba su habitabilidad y durabilidad.
Estrategias ambientales para controlar la humedad
Uno de los principales desafíos del proyecto fue el control de la humedad, característica habitual en espacios subterráneos. Para resolverlo, se aplicaron tanto estrategias pasivas como tecnologías activas, incluyendo ventilación natural, inyectores de aire y deshumidificadores. A esto se suman dos grandes cubiertas retroiluminadas elaboradas con Krion K-Life, un material termoformable con propiedades fotocatalíticas capaz de purificar el aire al entrar en contacto con la luz natural o artificial. Este elemento no solo mejora la calidad ambiental del espacio, sino que también funciona como un dispositivo de iluminación y diseño interior
Una secuencia de galerías que estructura la experiencia espacial
La cueva está organizada en cinco galerías funcionales, cada una diseñada para ofrecer diferentes experiencias dentro del espacio subterráneo. La primera galería actúa como vestíbulo y distribuye el acceso hacia la cocina y la sala de estar. A continuación, el espacio se abre hacia áreas destinadas al entretenimiento, incluyendo una zona para degustación de vinos y un lugar íntimo para fumar puros o compartir bebidas. Finalmente, el recorrido culmina en el comedor principal, iluminado por una segunda pieza escultórica de Krion que cuelga del techo y crea un efecto visual similar al de una radiografía.
Diseño interior inspirado en las formas naturales de la cueva
El interior del proyecto fue concebido para dialogar directamente con la geometría irregular de la caverna. Muebles de concreto moldeados in situ siguen las curvas naturales de los muros, mientras que los acabados en madera, espejos teñidos y superficies de cobre aportan contraste y calidez al ambiente. Uno de los elementos más destacados es un lavabo de concreto marmoleado fabricado especialmente para el proyecto, cuya textura evoca las capas geológicas de la roca presentes en las paredes de la cueva. Este lenguaje material permite mantener la atmósfera primitiva del lugar sin renunciar a la comodidad contemporánea.
Tecnología y naturaleza en un mismo espacio arquitectónico
Photocatalytic Cave MM representa un experimento arquitectónico donde la intervención humana dialoga con miles de años de formación geológica. El proyecto demuestra cómo un espacio natural puede reinterpretarse mediante diseño, tecnología y creatividad, sin perder su carácter original. Al combinar materiales innovadores, soluciones estructurales y un enfoque sensorial del espacio, la cueva se transforma en un ambiente que conecta el origen primitivo de la vivienda humana con las posibilidades de la arquitectura contemporánea.
Fuente: archello.com



