Pabellón brutalista en Los Cabos

Pabellón brutalista en Los Cabos

Un acceso pensado como experiencia

En los paisajes áridos de Los Cabos, la Entrada al Cañón redefine la llegada a un club familiar privado mediante una arquitectura que funciona tanto como umbral como declaración escultórica. Concebido como un pabellón desértico de composición radial, el proyecto guía a los visitantes a través de una secuencia espacial que comprime y libera el recorrido, culminando en la apertura hacia un jardín desértico cuidadosamente integrado al entorno.

Brutalismo adaptado al desierto

Inspirado en la arquitectura brutalista del desierto, el pabellón apuesta por la honestidad material y por una relación directa con la luz, la sombra y el clima. La estructura utiliza hormigón pigmentado que dialoga con los tonos naturales del paisaje, generando una presencia monolítica que parece emerger directamente del terreno.

Una estructura de gran escala

El proyecto está conformado por dos monumentales muros de concreto que sostienen una losa radial inclinada de 17 metros de longitud. Desde esta cubierta se despliegan 41 vigas nervadas que irradian hacia el exterior como un gran reloj solar. La composición logra equilibrar peso y ligereza, creando una arquitectura que se percibe sólida y abierta al mismo tiempo.

Diseño y ejecución artesanal

La Entrada al Cañón fue desarrollada en colaboración entre Francisco Parra y el Centro de Diseño Querencia, responsables tanto del diseño arquitectónico como de la ejecución del proyecto. El resultado refleja una atención precisa al detalle constructivo y una interpretación contemporánea de la arquitectura monumental en contextos desérticos.

Arquitectura que dialoga con el paisaje

Más que un acceso, el pabellón funciona como una experiencia sensorial que conecta arquitectura y territorio. A través de vacíos, sombras y geometrías radiales, el proyecto transforma el acto de llegar en una transición pausada, donde el desierto, la escala y la luz se convierten en parte esencial de la experiencia espacial.

Fuente: archello.com

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Estudio Lofft