Leganés Auto Center redefine la arquitectura industrial al demostrar que funcionalidad y diseño pueden coexistir en un mismo proyecto. En un contexto donde este tipo de edificios suele resolverse de forma utilitaria, la propuesta introduce una visión más integral, donde la experiencia espacial y la identidad también forman parte del resultado.
Reconversión como estrategia sostenible
El proyecto parte de la reutilización de una antigua fábrica, transformándola en un complejo que integra área comercial, talleres, oficinas y almacenamiento vehicular. Esta decisión no solo optimiza recursos, sino que plantea una alternativa más responsable frente a la demolición, integrando sostenibilidad desde el origen del diseño.

Organización eficiente del programa
La distribución responde a una lógica clara: planta baja destinada a atención y operación, niveles superiores para almacenamiento y un sistema de rampas que articula la circulación de vehículos. Esta organización permite resolver un programa complejo de manera fluida, facilitando tanto la operación interna como la experiencia del usuario.

Envolvente que comunica y protege
La fachada se convierte en el elemento distintivo del proyecto mediante un sistema de lamas metálicas que regulan la entrada de luz y temperatura, al mismo tiempo que aportan una imagen dinámica. La integración de instalaciones en el exterior libera el interior y refuerza el carácter industrial, transformándolo en un lenguaje arquitectónico visible.

Eficiencia y carácter como conjunto
El edificio incorpora estrategias como ventilación natural, control solar pasivo y generación de energía mediante pérgolas fotovoltaicas, reduciendo su impacto ambiental. Más allá de su función, el proyecto plantea una nueva forma de entender la arquitectura industrial, donde eficiencia, sostenibilidad y expresión formal se integran en una propuesta coherente.
Fuente: www.archdaily.mx






