Una estructura de líneas precisas
En un jardín de Santiago, Nuevo León, S-AR plantea una pequeña capilla a partir de una estructura esencial: dos muros de concreto armado de apenas 8 centímetros de espesor sostienen una losa de 6.5 centímetros, creando un volumen similar a un túnel. La altura variable de los muros define el acceso y establece una escala contenida para el espacio de recogimiento.

La luz como parte del diseño
La modulación de 30.5 centímetros utilizada en la cimbra deja visibles los huecos de los moños sin rellenar, permitiendo el paso de luz y aire a través de los muros. En el interior, un banco de madera ensamblada se dispone sobre un pavimento de ladrillo rojo triturado, reforzando la sencillez material de la propuesta.

Materiales que guardan memoria
En uno de los extremos, una estructura geométrica de perfiles PTR forma una cruz y delimita el espacio. Tanto esta herrería como el ladrillo triturado, parte del armado de los muros y la cimentación existente proceden de una construcción anterior ubicada en el mismo sitio: una capilla formada por 1,200 piezas de ladrillo armado.

Una obra construida sobre otra
La nueva intervención recupera elementos de aquella construcción para integrarlos a una arquitectura distinta, estableciendo una relación directa entre lo existente y lo nuevo. Más que reproducir la obra anterior, el proyecto incorpora sus materiales y huellas como parte de una memoria arquitectónica que continúa transformándose con el tiempo.

Arquitectura que permanece abierta
Ubicada en el jardín de una quinta familiar, la capilla plantea una arquitectura de pequeña escala en la que estructura, luz y materialidad adquieren un papel esencial. El proyecto deja abierta la posibilidad de que las dos construcciones superpuestas sigan generando nuevas lecturas, haciendo de la memoria del lugar una parte activa de su arquitectura.
Referencia: www.archdaily.com/es/1183457/capilla-oratorio-s-ar






