Un organismo que recorre la ciudad
auruBOROS transforma la figura del Ouroboros en un organismo urbano temporal que conecta arquitectura, espacio público y experiencia colectiva. Encargada por Bvlgari como parte de Serpenti Infinito, la instalación fue desarrollada por el dúo berlinés Plastique Fantastique para la High Line, bajo The Standard. En lugar de representar la serpiente como un símbolo estático, la propuesta abre su forma circular y extiende su cuerpo hacia el paisaje urbano.

La ciudad como parte de la obra
La instalación responde a las múltiples capas que confluyen en este punto de Nueva York: la High Line, la calle, los edificios, la vegetación y el movimiento peatonal. Plastique Fantastique plantea auruBOROS como parte de un organismo mayor que atraviesa estas capas, dejando únicamente fragmentos de su cuerpo dorado a la vista. El resultado modifica la percepción habitual del lugar y convierte el recorrido cotidiano en una experiencia inesperada.

Ligereza a escala monumental
Construida con membranas ligeras y reflectantes sostenidas mediante presión de aire, la estructura combina una presencia monumental con una condición física casi etérea. Su geometría responde al viento, la circulación, el anclaje, las líneas de visión y las condiciones de seguridad del sitio. La superficie dorada absorbe y refleja la luz, los edificios, el cielo, la vegetación y a quienes recorren el espacio, haciendo que la instalación cambie constantemente.

El oro como transformación
El nombre auruBOROS combina aurum, oro en latín, con Ouroboros. En la obra, el oro se aleja de una idea convencional de lujo para representar la transmutación y el cambio de la materia. Su superficie reflectante hace visible esa transformación en tiempo real: dependiendo de la luz y del entorno, la estructura puede adquirir una presencia intensa o parecer casi disolverse dentro de la ciudad.

Una memoria que permanece
Con una duración de diez días, la instalación también explora cómo se construye la memoria urbana en el presente. Durante su permanencia, personas desconocidas comparten un mismo espacio, imagen y momento, generando lo que los artistas denominan “Amor Público”. Aunque la estructura desaparece físicamente, la experiencia permanece a través de la memoria y la conversación, incorporando una nueva capa temporal al paisaje de Nueva York y abriendo una reflexión colectiva sobre la ciudad.
Referencia: https://www.archdaily.com/page/8






