Antoni Gaudí

Nació en 1852 fue un arquitecto catalán, reconocido internacionalmente como uno de los expertos mas prodigiosos de su disciplina, además uno de los máximos exponentes del modernismo. Su genialidad excepcional, fue artífice de un lenguaje arquitectónico único, personal e incomparable difícil de etiquetar, pues sus geniales soluciones han dado la vuelta al mundo.

Su concepción integral de la arquitectura le llevó a ocuparse de todos los elementos, lo cual le permitió obtener su propio despacho, desde donde, con gran entrega, inició el inconfundible legado arquitectónico que hoy en día es en gran parte considerado Patrimonio de la Humanidad.

Pero el encuentro, que resultó en una de las relaciones de amistad y mecenazgo más productivas de la historia, se produjo a mediados de 1878, cuando la casualidad quiso que el artista y Eusebi Güell, un impulsor de la industria nacional con un acentuado gusto por las artes, cruzaran caminos.

La relación que se inició desde aquel momento no fue únicamente la de cliente-arquitecto, sino que resultó en un vínculo de admiración mutua y aficiones compartidas, tejiendo una amistad que dio al arquitecto la oportunidad de iniciar una trayectoria profesional plena donde poder desarrollar todas sus cualidades artísticas. Murió en 1926.

Nació en 1852 fue un arquitecto catalán, reconocido internacionalmente como uno de los expertos mas prodigiosos de su disciplina, además uno de los máximos exponentes del modernismo. Su genialidad excepcional, fue artífice de un lenguaje arquitectónico único, personal e incomparable difícil de etiquetar, pues sus geniales soluciones han dado la vuelta al mundo.

Su concepción integral de la arquitectura le llevó a ocuparse de todos los elementos, lo cual le permitió obtener su propio despacho, desde donde, con gran entrega, inició el inconfundible legado arquitectónico que hoy en día es en gran parte considerado Patrimonio de la Humanidad.

Pero el encuentro, que resultó en una de las relaciones de amistad y mecenazgo más productivas de la historia, se produjo a mediados de 1878, cuando la casualidad quiso que el artista y Eusebi Güell, un impulsor de la industria nacional con un acentuado gusto por las artes, cruzaran caminos.

La relación que se inició desde aquel momento no fue únicamente la de cliente-arquitecto, sino que resultó en un vínculo de admiración mutua y aficiones compartidas, tejiendo una amistad que dio al arquitecto la oportunidad de iniciar una trayectoria profesional plena donde poder desarrollar todas sus cualidades artísticas. Murió en 1926.

Nació en 1852 fue un arquitecto catalán, reconocido internacionalmente como uno de los expertos mas prodigiosos de su disciplina, además uno de los máximos exponentes del modernismo. Su genialidad excepcional, fue artífice de un lenguaje arquitectónico único, personal e incomparable difícil de etiquetar, pues sus geniales soluciones han dado la vuelta al mundo.

Su concepción integral de la arquitectura le llevó a ocuparse de todos los elementos, lo cual le permitió obtener su propio despacho, desde donde, con gran entrega, inició el inconfundible legado arquitectónico que hoy en día es en gran parte considerado Patrimonio de la Humanidad.

Pero el encuentro, que resultó en una de las relaciones de amistad y mecenazgo más productivas de la historia, se produjo a mediados de 1878, cuando la casualidad quiso que el artista y Eusebi Güell, un impulsor de la industria nacional con un acentuado gusto por las artes, cruzaran caminos.

La relación que se inició desde aquel momento no fue únicamente la de cliente-arquitecto, sino que resultó en un vínculo de admiración mutua y aficiones compartidas, tejiendo una amistad que dio al arquitecto la oportunidad de iniciar una trayectoria profesional plena donde poder desarrollar todas sus cualidades artísticas. Murió en 1926.

Antoni Gaudí

Nació en 1852 fue un arquitecto catalán, reconocido internacionalmente como uno de los expertos mas prodigiosos de su disciplina, además uno de los máximos exponentes del modernismo. Su genialidad excepcional, fue artífice de un lenguaje arquitectónico único, personal e incomparable difícil de etiquetar, pues sus geniales soluciones han dado la vuelta al mundo.

Su concepción integral de la arquitectura le llevó a ocuparse de todos los elementos, lo cual le permitió obtener su propio despacho, desde donde, con gran entrega, inició el inconfundible legado arquitectónico que hoy en día es en gran parte considerado Patrimonio de la Humanidad.

Pero el encuentro, que resultó en una de las relaciones de amistad y mecenazgo más productivas de la historia, se produjo a mediados de 1878, cuando la casualidad quiso que el artista y Eusebi Güell, un impulsor de la industria nacional con un acentuado gusto por las artes, cruzaran caminos.

La relación que se inició desde aquel momento no fue únicamente la de cliente-arquitecto, sino que resultó en un vínculo de admiración mutua y aficiones compartidas, tejiendo una amistad que dio al arquitecto la oportunidad de iniciar una trayectoria profesional plena donde poder desarrollar todas sus cualidades artísticas. Murió en 1926.