La forma de la Casa Camiral nace del diálogo entre programa, vistas y terreno. Su volumen longitudinal aprovecha al máximo la orientación y el paisaje, creando una relación fluida entre interior y exterior.
Volumen elevado, terraza extendida
El cuerpo superior, ligeramente desplazado, alberga las habitaciones y genera una terraza cubierta que protege del sol y enmarca las vistas. La composición refuerza la ligereza y la integración con el entorno natural.
Fachada pura, luz precisa
Las aperturas se limitan a lo esencial: una en planta baja para marcar el acceso y otra en planta alta que inunda de luz la habitación principal. Esta sobriedad potencia la expresividad de la fachada.
Espacios organizados con equilibrio
En planta baja se ubica la zona social orientada al paisaje, mientras que la planta superior concentra las habitaciones y un estudio que actúa como espacio intermedio y articulador. El sótano acoge el garaje y un área polivalente que aporta estabilidad al conjunto.
Circulación como eje del diseño
La escalera, iluminada cenitalmente, conecta los tres niveles con un pasamanos continuo que unifica el recorrido. El vacío central genera fluidez visual y define el corazón del proyecto.
Bienestar y sostenibilidad
Primera vivienda unifamiliar en Europa con certificación WELL, la Casa Camiral integra principios de salud y confort: aire y agua purificados, luz natural regulada, materiales antimicrobianos e iluminación circadiana que acompaña los ritmos biológicos.
Conexión activa con la naturaleza
El diseño incorpora criterios biofísicos y un estudio geobiológico para eliminar interferencias electromagnéticas. Además, promueve la vida al aire libre mediante colmenas, huertos y acceso directo a rutas de senderismo y ciclismo.
Fuente: arqa.com



